La sombra contiene todo lo negativo de la personalidad que el yo no está siempre en condiciones de asumir y que puede llegar a frenar la manifestación de nuestra auténtica forma de ser y de sentir.
La maldad, el egoísmo, la envidia, la cobardía, los celos, la avaricia y muchas de nuestras emociones y nuestros miedos son nuestra sombra.
Muchas veces nos damos cuenta de ella cuando nos lleva a conflictos con los demás.
En otras ocasiones se expresa en sentimientos de culpa o hasta en depresiones inexplicables, reflejando una imagen en la que no nos reconocernos.
Incluso, somos capaces de proyectar esta sombra en los otros con tal de no asumir que estos sentimientos, juicios o ideas nos pertenecen.
Estamos programados desde pequeños para esconder los fracasos, la desesperación y lo negativo de nuestras vidas.
Así, solo por el hecho de ser humanos, guardamos sombra en nuestro interior, al igual que luz.

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