Comprende la verdad: eres como un diamante puro, brillante y auténtico. Aunque caiga al lodo y se cubra de suciedad, su naturaleza esencial permanece intacta, imperturbable.
El lodo solo son pensamientos y memorias dolorosas que puedes limpiar. Al hacerlo, verás que el diamante brilla con luz propia.
Eres el observador silencioso. No eres el cuerpo, ni los pensamientos, ni las emociones que sufren. Eres el espacio infinito de potencialidad y consciencia.
Tú ser no tiene límites. Date cuenta: tu esencia es pura, perfecta y única. Eso, nadie lo ha podido manchar.

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